DE SONRISA EN SONRISA
Una mañana, Patricia se despertó asustada por un sueño que había tenido. Soñó que a todas las personas que conocía se les había borrado la sonrisa.
Estaba
rodeada de gente muy triste, con caras alargadas, con el ceño fruncido, con
rostros llenos de amargura, cosa que no le agradó nada.
Hasta
su mamá, que era muy alegre y siempre tenía un chiste para compartir, solo
gritaba y mostraba mal humor.
De
igual manera su padre y hermano; por no hablar de la maestra, que tenía un
rostro de estatua, y sus compañeros de clase, quienes ni con una broma reían
Esto angustió mucho a Patricia, ya que siempre pensaba que la sonrisa era la forma natural de comunicarse para entender al amigo, al hermano y a los padres.
Esto
lo pensaba debido a que sus mejores ratos los había vivido cuando todos los
miembros de la familia se reían, y sabía lo importante que era ese pequeño
gesto para mantenerse unidos y comunicarse.
Patricia
cada vez se sentía más sola e incomprendida, nadie sonreía a su alrededor e
incluso ella llegó a dejar de sonreír y comenzó a llorar, temiendo que nunca
volvería a ver feliz a nadie.
Pero
llegó al punto de que el susto invadió todo su cuerpo y de repente se despertó.
Se dio cuenta de que estaba en su cama, a salvo, y dijo:
-
Bufff....Menos mal que solo fue un sueño.
En ese
momento su mamá llegó a la cama con el desayuno y una tremenda sonrisa, dándole
un beso y diciéndole que el día hay que empezarlo feliz.



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